Diseño · Identidad

Paletas que huelen a tierra, no a clínica

· Marc Forcadell

Plantas en macetas de barro

Hay un verde que ya no convence: el de icono de reciclaje sobre fondo blanco, saturado y sin grano. Durante una década sirvió para señalar «categoría sostenible» en el lineal. Hoy señala plantilla.

En identidades recientes de vino, cerámica y cosmética fría vemos otra dirección: negros cálidos, rojos de mineral, papeles que no fingen ser nieve. La fotografía admite barro, nudo de madera y cielo bajo. No es nostalgia rural de calendario; es una forma de decir que el producto tiene peso y procedencia.

Eso tiene un correlato verbal. Un titular en versalitas doradas sobre un bosque de stock queda tan falso como el verde clínico. El texto tiene que bajar el volumen: nombres de parajes, de cooperativas, de hornos. Todolella no es un moodboard; es un municipio con invierno largo y poca indulgencia para el folclore de escaparate.

Recomendamos a los equipos de marca que prueben a diseñar una pieza sin el color «sostenibilidad» de catálogo. Si el relato se cae al quitar el verde, el problema no era la paleta: era la falta de sustancia.

La tendencia no es oscurecer por moda. Es devolver a la marca un cuerpo: tinta, fibra, sombra. Lo volcánico y lo vegetal pueden convivir en un envase si el copy no promete un paraíso.

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