Informes · Claridad
Memorias que se pueden leer en voz alta
El PDF de 90 páginas con infografías de flechas circulares se ha convertido en un género. Cumple un rito para inversores y para el archivo. Rara vez cumple con quien tiene que explicar la empresa en una asamblea o en un mostrador.
Un capítulo legible nombra cifras con denominador, admite lo que no se midió y evita el verbo «impulsar» como comodín. Si una frase solo funciona en un diagrama, no es una frase: es relleno.
Estamos viendo memorias más cortas en cooperativas y en pymes que no cotizan. Cuarenta páginas bien editadas, con fotografías del proceso —no de manos en el aire— y un glosario de tres términos. Eso es tendencia de branding sostenible tanto como cualquier paleta oscura.
Para quien encargue redacción: pida un capítulo piloto antes del mamotreto. Si el piloto ya necesita un traductor interno, el resto será peor.
La comunicación responsable no es un tono suave. Es la disciplina de no escribir lo que no se puede defender delante de quien trabaja en planta.